Era una cuidadora del refugio donde vivía, para mantener su intimidad diré que se llama L.
(Cuento la historia: L. era tan buena que me quería adoptar, pero es que, la pobre, ya tenía tres perritos, y era complicado, así que cuando se enteró de que una familia me adoptó se puso muy contenta).
Hoy ha llamado para saber como me iba y si era feliz.
El caso es que mi amito le ha dicho que vamos a ir el sábado al refugio a visitarla.
Tengo una cita ¡Yupi!
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